Dulce, tranquilo y muy cariñoso, perfecta mascota para una familia con niños, en Suiza se le conoce con el apodo de «el osito» por su aspecto peludo

Al contemplar uno de estos perros destaca su armonía embellecida por su capa tricolor, negro lustroso, fuego y blanco, y un abundante pelo largo, ligeramente ondulado.  El origen del boyero de Berna se encuentra en los perros ganaderos que se extendieron por Europa en época muy antigua.  Cuando el hombre primitivo, cazador y recolector, consigue establecerse por primera vez como agricultor y ganadero lo hace en Asia occidental.  Sus ganados son presa codiciada de los grandes depredadores, lo que le obliga a buscar un perro grande y valiente para su defensa.  La migración de los pastores, buscando pastos frescos o empujados por las hordas belicosas de los pueblos vecinos, extendió la ganadería y con ella los grandes perros hacia el oeste, penetrando en Europa.  Para comprender la necesidad que tienen los ganaderos suizos de un perro potente y masivo para la defensa de sus vacaciones, basta recordar que Europa central está en la población de grandes bosques en los que el hombre apenas si se atrevía a penetrar.  En aquel hábitat merodeaba un gran número de depredadores: osos, lobos, zorros y linces.  Los pastores cuidaron y seleccionaron aquellos grandes perros que con el tiempo darían origen al boyero suizo.

El trabajo del boyero se sitúa en un término medio entre el carea y el mastín, pues si por sus proporciones volumétricas se acerca al segundo, por su funcionalidad coincide con el primero, los careas mueven las ovejas y los boyeros las vacas. Esto hace de él un perro muy completo ya que tiene la inteligencia funcional, la capacidad de resolver problemas, la iniciativa típica de los careas, unido a la fortaleza, coraje y valentía de los mastines.

Perro milenario

Es el más popular de los perros suizos, en cuyo territorio está asentado desde la época de la dominación romana. Las legiones romanas se valieron de perros boyeros para conducir los rebaños de ganado que, como sustento de los soldados, acompañaba a las tropas de intendencia. Tras las legiones marchaba un segundo ejército, éste no constituido por soldados y maquinaria de guerra, sino por vacas, ovejas y cerdos, custodiados por cientos de perros de pastor, para el sustento de las tropas.  En todo centro Europa fue quedando una población canina que con el tiempo dio origen a razas como la que hoy tratamos y otras como el rottweiler, emparentado con ella en sus características funcionales, cierto parecido físico y un lejano pasado común.

A punto de desaparecer

La domesticación del campo, que en Suiza se produce de manera muy intensa en los siglos XVIII y XIX, lleva a los ganaderos a estimar que no precisan perros como los primitivos boyeros.  La ruptura de la cadena trófica, disminución del conejo, y las campañas de caza intensiva lograron exterminar el lobo, principal depredador de los ganados.  Esto crea paralelamente el desinterés por los perros guardianes de las vacadas, se descuida la selección, se abusa de la consanguinidad y se sitúa la raza al borde de la extinción.  Este boyero estaría desaparecido si no hubiese existido un hombre como Franz Schartenleib, verdadero apasionado por la cultura Suiza, que se propuso salvar la raza. Prácticamente extinguido, solo quedaban unos pocos ejemplares en la región de Durbach, en los que Schartenleib se basó para su trabajo. El boyero de Berna hunde sus raíces en la Suiza más antigua y, aunque sin duda sufrió influencia de razas extranjeras, las especiales condiciones ecológicas en que se mantuvo permitió conservar aquel tesoro genético ancestral. El nombre con que actualmente se conoce este perro, le fue atribuido en 1908 por Albert Heim, cinólogo especialista en las razas suizas que dedicó al boyero de Berna una gran parte de sus estudios.

Es un perro que aprende con relativa facilidad, siempre que su entrenamiento sea afectuoso y sin violencia, pues tiene un gran deseo de satisfacer a su amo

Otras utilidades

Menos conocida fue la función tractora de los boyeros suizos. Hoy, cuando hablamos de perro de tiro pensamos inmediatamente en las razas de trineo, pero lo cierto es que la capacidad de arrastre del perro fue muy empleada en todo Centroeuropa. Los mecanicistas ponen como principal inconveniente a la tracción canina el hecho de que el impulso viene dado por el tercio posterior, muy musculoso, y no por las manos, que son débiles en la especie, lo que repercute negativamente en el trabajo. Los países donde más se ha empleado la tracción canina son Bélgica y Suiza, y en un segundo orden Holanda, Alemania y Austria. En Suiza se le empleó para remolcar los carritos en que se transportaban los quesos entre las cuevas de curación y las tiendas.

Precisa mucho espacio y es preferible que viva en una casa con jardín, pues se trata de un perro atlético que tiene una gran necesidad de ejercicio

Carácter y cuidados

Si algo cabe destacar en la raza es la ausencia de agresividad, son perros bondadosos y serenos.  El acertado camino que los cinólogos suizos impusieron al boyero de Berna, obteniendo un perro útil y equilibrado, es hoy admirado en todo el mundo, especialmente cuando la agresividad se ha convertido en uno de los principales problemas caninos que afecta a gran cantidad de razas. Animal dulce, cariñoso y de extrema nobleza con su familia, tiene un acendrado sentido de la fidelidad que le lleva a buscar con insistencia la compañía del amo. 

La raza tiene fuerte salud y notable resistencia.  Apenas necesita otra cosa que las vacunas propias de todos los cachorros y una dieta sana, equilibrada y rica. El manto no tiene otro mantenimiento que el cepillado semanal para retirar el pelo muerto y evitar que se formen nudos, especialmente tras las orejas y en los faldones. Con este sencillo cuidado, el pelaje se mantendrá vigoroso, brillante y sano, luciendo nuestro boyero toda su atractiva capa.

Salvamento en la nieve

La Cruz Roja Suiza se interesó por sus cualidades como perro de salvamento y comenzó su adiestramiento para el rescate de personas extraviadas en aludes de nieve.  Como perro de salvamento muestra unas aptitudes bien desarrolladas, temple y constancia en el aprendizaje del oficio. Su olfato fino y una querencia natural e inteligente hacia las personas, le facultan para el rescate. Suiza es el país de Europa donde más se ha trabajado por seleccionar perros para el salvamento de sepultados bajo nieve.  En 1971 se fundó la Sociedad Suiza de Perros Anticatástrofe (SSCC) que ha dedicado parte de sus esfuerzos a este tipo de rescates.