Los patos son animales sociables, leales, amorosos y pueden ser mascotas muy agradables. A los niños les gusta jugar con ellos, pero necesitan vivir en un jardín o una casa con patio, no son aptos para un piso.

Una de las compras impulsivas más comunes son los patitos, pues a todos los niños se les antojan, pero tener patos como mascotas no es tarea fácil ni se debe tomar a la ligera.

Cuando llegas a casa con el pequeño montón de plumitas, te das cuenta de que no sabes cómo cuidar a tu recién adquirida mascota ni cuáles son sus necesidades básicas. Debes asumir que ese pequeño patito amarillo, suave y gracioso, crecerá.

Durante mucho tiempo se ha actuado irresponsablemente con estos animalitos, son muchos los patitos de pocos días regalados a los niños y que cuando crecen son abandonados o sacrificados. Al adquirir un pato asumes una responsabilidad moral como con cualquier otra mascota, la de proteger, cuidarle, alimentarle y ofrecerle unas condiciones de vida con bienestar y sin sufrimiento. Por ello debes disponer de espacio tanto cuando es pequeño como cuando se hace un pato adulto.

Mejor en grupo

Es un error obligar a un pato a vivir solo, son muy sociables y lo correcto es tener como mínimo dos, les gusta vivir en parejas o grupo. Muy sensibles, se lamentan cuando sus compañeros mueren. Los patitos se sienten más seguros y felices cuando viven en grupo y duermen todos juntos, amontonados. Son muy presumidos y disfrutan acicalando sus plumas y extendiendo su hermoso plumaje ante posibles parejas.

Como otros muchos animales sociales, emplean un complejo lenguaje corporal así como diversas vocalizaciones para comunicarse. Lo verdaderamente curioso es que una investigación de la doctora Victoria De Rijke de la Universidad de Middlesex (Inglaterra) ha comprobado que los patos de diferentes regiones tienen diferentes acentos y modo de graznar, así los patos londinenses emiten sonidos parecidos a bocinas y sirenas, en tanto que los patos de Cornualles «hablan» de un modo más sosegado y musical. La doctora De Rijke eligió el estudio de los patos, ya que tienen un buen sentido del humor, como los seres humanos.

Un glotoncete

La alimentación ha de ser rica en nutrientes para garantizar el buen desarrollo de sus funciones y un crecimiento sano y equilibrado, por eso, deberá contener hidratos de carbono, minerales, vitaminas, proteínas y grasas en las cantidades correctas. Las semillas (de trigo, maíz, cebada, arroz, avena, sorgo) enteras o en harinas, suministran carbohidratos de calidad. La proteína vegetal puede obtenerse de las semillas de soja, algodón, frutos secos y dátiles.

La grasa se encuentra en las pipas de girasol y el cacahuete. Una opción muy cómoda es darle un pienso específico para esta ave. Además, los patos también comen huevos duros (picados con la cáscara), vegetales de hojas verdes e insectos. El pan duro como único alimento, es bajo en nutrientes. No te asustes si ves que come piedrecillas, las necesita para moler el alimento en la molleja. Cuida que tenga, por tanto, acceso a pequeñas piedritas.

Son muy sociables, pudiendo convivir sin problemas con todo tipo de mascotas, pero especialmente se encuentra mas a gusto en compañía de su dueño.

Baños y bebedero

Cuando es pequeño pon a su alcance un plato con agua para jugar.  Una vez que crezca una piscina de plástico duro para niños será un excelente lugar para chapotear y hasta nadar.  Instala un sistema de modificación o reemplaza toda el agua diaria y construye una rampa que le permite entrar y salir con comodidad.  El agua es esencial para los patos, la necesitan para lavar sus alimentos y limpiar los orificios de ventilación de su pico.  Un pato puede defecar en el agua del bebedero si no dispone de una piscina o estanque. No intentes corregir este hábito, que es natural e instintivo en la especie, puesto que su hábitat natural son los lagos y corrientes de agua, donde pasan parte del día nadando y mientras nadan, defecan.

El eco

Durante mucho tiempo se dijo que el graznido del pato no tenía eco, el mito es falso.  Trevor Cox, profesor de ingeniería acústica, detectó su veracidad.  Para ello contó con Daisy una linda patita, que grabó primero en una cámara anecoica – un espacio diseñado para suprimir todas las reflexiones del sonido, anulando los efectos de eco – y luego en una cámara de reverberación, diseñada para producir eco. De  este modo demostró que las ondas sonoras que origina el grito del animal también se reflejan al chocar contra una superficie dura, dando lugar al fenómeno acústico que denominamos eco. Lo que sí es cierto es que el eco del graznido de estas aves es difícilmente perceptible por el oído humano, especialmente en espacios abiertos.

Patoterapia

Hasta un sencillo pato puede ayudar a un niño en necesidad.  Los médicos habían diagnosticado que el pequeño Finlay nunca podría caminar como consecuencia de una parálisis y así se lo comunicaron a sus padres.  Como en un cuento, cierto día, de forma inesperada apareció en el patio de su casa un patito con una pata rota y la mamá de Finlay lo curó y decidió adoptarlo.  El niño le puso de nombre Ming-Ming.  Al poco tiempo, el patito se paseaba por su nuevo hogar, con su pata ya curada, y cuando el pequeño Finlay, atraído por su nueva mascota le dijo a su madre, «mira mamá, yo también lo puedo hacer» y aunque hasta entonces no había respondido a ninguna terapia, comenzó a imitar al animal y se puso a caminar.  Los médicos no encuentran explicación lógica a la mejoría de Finlay, quien no sólo persigue a un pato, sino que se ejercita todos los días con la ayuda de un andador. Ahora Finlay y Ming-Ming son una pareja inseparable.