Que el ejercicio elimina las conductas problemáticas del perro es un cliché que hemos leído muchas veces, incluso es una recomendación destacada en centros de adiestramiento y clínicas veterinarias. Si es cierto, debemos ser críticos y preguntar: ¿dónde está la evidencia? Y, ¿es lo mismo «feliz» que «cansado»?

Primero deberíamos tener claro qué criterios manejamos para determinar la felicidad canina. Algunas personas confunden un perro bueno con un perro feliz, pero para la mayoría de la gente un perro bueno es un perro que no causa problemas, ese tipo de perro que no ladra mucho, que no rompe los objetos del hogar, que se puede quedar solo sin que sufra un ataque de ansiedad; un buen perro es, en definitiva, un perro que no nos molesta llamando nuestra atención. Claro que confundir nuestra comodidad egoísta con la felicidad del perro no parece un comportamiento muy ético por nuestra parte.

Por otro lado, está confirmado que el ejercicio ayuda sorprendentemente a la prevención o resolución de muchos problemas de comportamiento, por lo que casi estaríamos hablando de la actividad física como de una terapia comportamental.

Cualquier propietario de un perro con comportamientos molestos puede comprobar que después de unas horas de intenso ejercicio su mascota al llegar a casa se tumba a dormir y desde luego un  perro que duerme no puede hacer cosas molestas. Posiblemente también compruebe que cuando se despierte reemprende alguna de sus tareas favoritas, como morder la pata de una silla. Expresando así el razonamiento de «perro cansado perro feliz» parece pueril y el ejercicio físico una falsa terapia, el problema base no se corrige sino que queda temporalmente solapado por el cansancio.

Deja que tu perro juegue con otros perros, ello les proporciona cansancio físico, pero también da satisfacción a las pautas de comportamiento de su especie

Ejercicio de calidad

Hemos valorar la calidad del ejercicio que se ofrece al perro. Una hora de bicicleta estática encerrado en tu dormitorio o una hora de footing con un amigo en plena naturaleza, son dos ejercicios que nos proporcionan un nivel de satisfacción muy diferente. El segundo nos aporta una estimulación mental importante, es un ejercicio enriquecedor por placentero. Lo mismo ocurre con los perros. Cuando bajan al parque deben relacionarse con otros perros, jugar dando satisfacción a las pautas de comportamiento de su especie, ello les proporciona cansancio físico, pero también estimulación mental.

Evita siempre que el ejercicio se convierta en obsesivo. Ejercicio obsesivo es el que realiza ese perro que no quiere otra cosa que le tires la pelota y recogerla una y mil veces; no aporta ningún beneficio psicológico importante, el animal no será capaz de relajarse con ese ejercicio. Al contrario, el ejercicio se convierte en un creador de fricciones, agresión a otros perros, por la tensión nerviosa que acumula.

En la década de los 1980 se aprobaron las primeras leyes que regulaban el bienestar animal en los laboratorios, una de las exigencias fue que los perros mantenidos en instalaciones de investigación debían disponer en la jaula de una rueda de ejercicio similar a las que hoy ponemos en las cajas de los hámsteres. Durante una década se consideró el ejercicio forzado como algo esencial para el bienestar del perro. Cuando posteriormente se tuvo mejor conocimiento de la etología canina, se descubrió que más importante que el ejercicio era el contacto social con otros perros.

La doctora Suzanne Hetts, especialista en comportamiento animal de la Universidad de Colorado (Estados Unidos), en 1992 estudió la influencia del ejercicio y el aislamiento social en un grupo de 18 hembras de beagle y comprobó que el ejercicio forzado no mejoró significativamente su comportamiento. Los resultados mostraron que la actividad física no es un factor esencial en el bienestar psicosocial de los perros, en tanto que el aislamiento social les provocaba trastornos. Los beagles que podían interactuar con otros perros pasaban más tiempo durmiendo y mostraban menor tendencia a las vocalizaciones y los movimientos extraños o descoordinados, que los mantenidos solos y obligados a hacer intenso ejercicio diario.

Estímulos enriquecedores

Solo conseguiremos que nuestro perro sea feliz si somos capaces de aportarle algo más que ejercicio físico. La mayoría de los problemas de conducta son comportamientos naturales que resultan gratificantes para el perro, por lo que abordar su resolución exige que sean tratados desde varios ángulos (refuerzo positivo de conductas alternativas, coherencia en el tratamiento del problema, etc.) no bastando la actividad física. La posibilidad de mantener contacto social con otros perros durante sus paseos, la posesión de juguetes y otros elementos de enriquecimiento ambiental en su entorno y una relación afectiva y de juego con los miembros humanos de su familia son muy importantes para el equilibrio psicológico y la felicidad canina.

El ejercicio es beneficioso para los perros, pero debe compaginarse con una buena estimulación mental

La felicidad en la nariz

El uso de estímulos olfativos es muy novedoso y apenas se ha estudiado su empleo para crear bienestar en los perros. La doctora Deborah L. Wells, de la Universidad de Belfast (Irlanda del Norte), ha realizado sendas investigaciones sobre la influencia de la estimulación olfativa con lavanda, manzanilla, romero y menta sobre el comportamiento de 55 perros alojados en una protectora. El bienestar de los animales mejoró en todos los casos. Los perros expuestos a lavanda y manzanilla pasaban más tiempo en reposo y ladraban menos, en tanto que el romero y la menta les incitaban al movimiento y las vocalizaciones.

Las cosas en su punto

Hemos de admitir que el ejercicio físico es necesario para la salud física del perro, mejora su tono muscular, su circulación sanguínea, previene la obesidad, y también que tiene beneficios sobre su equilibrio emocional, disminuye la ansiedad, los comportamientos destructivos, etc., pero no actúa sobre la raíz de estos problemas, que de persistir necesitarán terapias apropiadas.

El ejercicio que ofrezcas a tu perro ha de ser de alta calidad, además debe facilitar su relación social con otros congéneres y complementarse con enriquecedores ambientales. Un perro cansado no es necesariamente un perro feliz, pero con un poco de ayuda estará camino de conseguirlo.