Al igual que en las personas, el luto de las mascotas es un arduo proceso de duelo, donde pueden llorar la muerte o pérdida de su amo o un ser querido y lo realizan de una manera que muchas veces las personas no sabemos reconocer. En el momento en que entienden que no volverán a ver a su propietario con el que tienen un importante grado de dependencia y apego es posible que sufran ansiedad y angustia.

Su luto se manifiesta sin sollozos o lágrimas pero es igual de profundo que el de los humanos, simplemente saben que alguien a quien estaban estrechamente unidos ya no está en sus vidas, la magnitud del sufrimiento es proporcional al apego con la persona y a la unión entre ambos.

Con frecuencia los perros padecen el síndrome de hiperapego que les lleva a mostrar trastornos como ladridos y gemidos excesivos, conductas destructivas o ensuciarse.

En cuanto a los gatos, muchas personas opinan que son seres individualistas y distantes que no se preocupan por su propietario, pero esto no es cierto. Los gatos son grandes sentimentales, forman lazos estrechos con su dueño y si este muere sufren y espiritualmente lloran. Lo que ocurre es que son más introvertidos que los perros, en ellos la angustia y el dolor son expresiones menos notorias.

Reacciones habituales

Nuestras mascotas no pueden hablar por lo que no podemos saber lo que piensan, debemos basar nuestras interpretaciones en su comportamiento. Una persona nos puede decir que siente pena ante la pérdida de un ser querido, una mascota lo demuestra con un comportamiento apático, mostrándose desorientado, no come, se desinteresa por lo que ocurre a su alrededor, etc.

Puede llevar unos días para que la mascota se dé cuenta de la ausencia de su propietario y de que éste no volverá. Desde el primer momento sabrá que algo está mal, ya que los animales captan y absorben las emociones de su entorno con facilidad y los cambios y tristeza del resto de los familiares no le pasarán inadvertidos y responderá a ellos con abatimiento. Una vez que la mascota empieza a percibir que no volverá a ver a la persona empezará a buscarla por el olor, en los lugares donde solían ver a su propietario. El perro puede gemir al oler una prenda de la persona ausente y tanto perro como gato suelen dirigirse a otros miembros de la familia maullando o ladrando, como pidiendo una explicación. La búsqueda puede durar hasta una semana, la mayoría recupera el ánimo en ese tiempo pero de cuando en cuando, como si el recuerdo les viniese a la memoria pueden comportarse como si supieran que algo no está bien.

La depresión durante el luto

La depresión es una manifestación de su luto que demostrará con la falta de apetito, el decaimiento o desinterés por todo, pudiendo llegar a mostrar señales de confusión mental. Si la mascota es anciana y ha vivido toda la vida junto a la persona este cambio radical puede sumirlos en una depresión profunda y no ser capaces de hacer frente a la pérdida.

Para ayudar al perro en estos momentos habrá que darle mucho cariño, asegurarse de que coma y beba, prorporcionarle distracciones y ejercicio físico, y ayudar a que se relacione con otros perros.

En el gato por su parte lo mejor es no introducir cambios drásticos (ni siquiera en el entorno) y mantener la rutina que tanto les gusta. Igualmente asegurarnos de que coma y beba, de su aseo y de que realice actividad.