La seguridad de las personas y sus bienes representan uno de los pilares básicos de la convivencia, pero en ocasiones se ve amenazada por la delincuencia. Para evitarlo está la policía, pero las sociedades modernas también cuentan con el apoyo de agentes privados, con unidades de perro policía como guardaespaldas peludos de cuatro patas.

En un principio estas unidades ofrecen servicios dedicados fundamentalmente a la residencia y adiestramiento a nivel básico (orientado más al perro de compañía que a los perros de policía), pero también a la formación de grupos de competición para preparar perros en distintas modalidades deportivas. Posteriormente se decidió crear una nueva división, dedicada a formar perros para seguridad, perros preparados para la detección de diferentes sustancias (drogas, explosivos), para acompañamiento a Vigilantes de Seguridad y Agentes de las distintas Policías Municipales, para la protección de bienes, establecimientos, espectáculos, certámenes, guarda y custodia de recintos delimitados, en definitiva, perros lo suficientemente bien entrenados y con las características adecuadas para prestar servicios en la seguridad privada.

Centros de trabajo y adiestramiento

Los perros de seguridad, acompañados por sus guías (vigilantes de empresas de seguridad), pueden desempeñar varias funciones;

-Vigilancia de bienes muebles e inmuebles, así como la protección de las personas que puedan encontrarse los mismos, así mismo proteger al público ante las situaciones hostiles durante la celebración de eventos.

-Ayuda en los controles de identidad en el acceso o en el interior de instalaciones edificios, evitando actos delictivos.

-Refuerzo y apoyo para poner inmediatamente a disposición de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad a los delincuentes en relación con el objeto de su protección, así como los instrumentos, efectos y pruebas de los delitos, no pudiendo proceder al interrogatorio de aquellos.

-Efectuar la protección del almacenamiento, recuento, clasificación y transporte del dinero, valores y objetos valiosos.

Perros de policía bien preparados

Los perros de policía son animales sociables, muy equilibrados en su carácter y con buen firmeza de nervios. Fuertes y ágiles, muy inteligentes, con buenos instintos y fáciles de adiestrar, gracias a su especializada preparación son capaces de detectar cualquier tipo de situación y actuar en consecuencia.

Están acostumbrados a trabajar tanto en locales cerrados como en recintos abiertos, generalmente en naves, polígonos industriales y grandes fincas con diferentes condiciones en la orografía y la vegetación, incluso en ocasiones con ganado bravo. Sus increíbles cualidades y ganas de trabajar hacen que apenas se vean afectados por las condiciones climatológicas, ya sea nieve, lluvia, viento o calor, detectando a los intrusos y “delincuentes” de día o de noche.

Tampoco tienen problemas para asistir a lugares donde se concentran grandes multitudes, como acontecimientos deportivos y conciertos al aire libre. Están adaptados al estrés que provoca todo tipo de ruidos (petardos, gritos, trompetas y tambores).

Para poder alcanzar los objetivos fijados, la formación continua y el acople específico de cada uno de los guías y los perros es un pilar fundamental en su trabajo diario. En Aulas de Formación, impartidas por Instructores Formadores, se incluyen bloques de veterinaria y aspectos jurídicos de la profesión. Durante estos cursos los instructores evalúan a los guías y asignan el tipo de perro más adecuado para las cualidades de cada uno, haciendo más sencillo el acoplamiento, con las particularidades y exigencias del servicio.

Para que un equipo funcione y esté siempre en las mejores condiciones, es muy importante el hecho de que perro y guía se mantengan unidos y que compartan experiencias.